miércoles, 5 de mayo de 2010

MADRE, MADRE MÍA


Hace tanto tiempo que no te veo
sin embargo me parece que fue ayer
que en tus brazos me dormía,
madre, madre mía.

Son tantos y tantos los años ya pasados
aún recuerdo solícita atendías mis llantos, mis quejas y llamados,
madre, madre mía.

Cuando aún niño viajar tenia,
tristeza y pena embargaban tu rostro,
me estrujabas en tus brazos y besos recibía,
madre, madre mía.

Dios nos premió en su misericordia,
vida nos dio, para vernos día a día
y poder gozar yo de tus caricias y alegrías,
madre, madre mía.

El tiempo trajo a mi esa pena de tu partida,
ni la desesperación ni el llanto conformaron el alma mía,
solo soledad y tristeza me acompañan desde tu partida,
madre, madre mía.

Como tú me enseñaste y me forjaste,
fuerte ante el dolor, generoso ante los designios de Dios,
aquí, aquí estoy rogando por ti y esperando ir a ti,
madre, madre mía.

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